Un cerebro social. Tenemos un cerebro «social», que nos predispone a sentir lo que los otros sienten. Por ejemplo, si un jefe llega enfadado al trabajo, contagiará su malhumor a los empleados.

Esto sucede, entre otros motivos, porque el ser humano posee las llamadas neuronas espejo, especializadas en reproducir las emociones ajenas como si fueran propias.

El efecto Pigmalión- El fenómeno Miguel Ángel

Es una teoría psicológica que reflexiona sobre la influencia en nuestra conducta de las opiniones de los demás.
Se inspira en el mito grecorromano de Pigmalión, el escultor que se enamora de una de sus estatuas, Galatea.

Incide en el poder de una persona para influir en el comportamiento de otra mediante las creencias y expectativas que tiene sobre ella, hasta el extremo de que la segunda tiende a confirmarlas.

Si un profesor está convencido de que un alumno es inteligente, este puede acabar siéndolo más de lo que realmente es.

Dicho efecto se caracteriza por:

  1. Creer firmemente en algo.
  2. Tener la esperanza de que ese algo se va a cumplir.
  3. Acompañarlo con mensajes que animen a su consecución.

Cuando la persona sometida a la mirada de uno actúa según ésta, se produce una profecía autocumplida: aquella predicción que, una vez formulada, es en sí misma la causa de que se haga realidad.

En su versión positiva, el efecto Pigmalión aumenta la autoestima y ese aspecto en concreto de la personalidad que es foco de atención de las expectativas ajenas.

En su versión negativa, produce que la autoestima caiga y que ese aspecto de la personalidad disminuya o incluso desaparezca.


¿Cómo puede afectar el efecto Pigmalión a las relaciones de pareja?

Si sostenemos un lazo amoroso y mostramos siempre una actitud crítica sobre él, al expresar continuamente nuestro temor de que la pareja nos abandone, nuestras dudas sobre su fidelidad o sobre su grado de compromiso, etc., a la larga podríamos provocar que nuestro/a compañero/a acabe confirmando nuestras sospechas.

En cambio, nuestra convicción en la solidez de nuestra unión, manifestada con la verbalización de lo que nos gusta de la persona amada y de estar con ella, fortalecerá nuestra relación.

Quien es alabado por alguien muy querido acaba comportándose conforme dicta dicha alabanza. Cuanta más devoción profese uno sobre aquel a quien quiere, más lo inundará con ella y le hará ver con mejores ojos el amor que comparten.


El fenómeno Miguel Ángel

Esta influencia beneficiosa del efecto Pigmalión en el mundo de la pareja es lo que se denomina el fenómeno Miguel Ángel.

Como si de un bloque de piedra se tratara, alguien advierte que la persona a la que quiere lo ve como le gustaría ser visto siempre.

De ahí que empiece a actuar según ese yo ideal, esforzándose para que su personalidad encaje plenamente con la imagen que ese otro tiene de él.

En un vínculo amatorio sano y equilibrado, ambos miembros se «esculpen» mutuamente, al alentar y promover todos aquellos rasgos que cada uno considera positivos en sí mismo, hasta conseguir sacar lo mejor el uno del otro.


Pero ¿Y si lo que el trabajo de escultor se base en lo negativo?

Poner fin a una crisis de pareja provocada por distorsiones de la percepción

Cuando alguien no puede evitar tener ideas infundadas y negativas sobre su relación, debe acudir cuanto antes a un psicólogo especialista en el tratamiento de parejas para que el daño propiciado por esta forma errónea de pensar no afecte a su lazo de manera irreversible.

La terapia se centrará, en la línea del fenómeno Miguel Ángel, en destacar los elementos positivos de cada uno de los miembros y en estimular su capacidad de observar aquello que es bueno en el otro en detrimento de sus defectos.

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