Trabajar la escritura como una autobiografía es una poderosa herramienta de desarrollo personal. Permite volcar los enojos, miedos, malestares, emociones contenidas, es muy útil como ejercicio liberador de aquello que callamos.

ESCRIBIR, PONER PALABRAS A NUESTRO UNIVERSO

Cuando escribimos estamos más cerca de nosotros mismos, de nuestra verdad interior y se convierte en un modo de comunicación con uno mismo, uno que escribe y expresa y un otro que lee y reflexiona.

No se trata de buscar un estilo perfecto, de ser grandes narradores, sino de poner en palabras lo que está dentro de nosotros, cercano a nuestras vivencias, nuestros pensamientos, sin censura alguna. Esta forma de escritura espontánea permite en cierta manera desbloquear emociones y liberar tensiones.

Dar forma a lo no dicho, tiene gran valor terapéutico. El sólo hecho de encontrar las palabrasnos reconcilia con partes dormidas de nosotros mismos. Es una manera de llegar a las voces que quedaron calladas por nuestros miedos, obsesiones, ansiedad, angustia, etc.

Uno de los pasos es hacer conscientes a través de un autoregistro aquellos pensamientos automáticos que aparecen en la persona cuando se siente mal o angustiada. Por ejemplo un acontecimiento que haya provocado una sensación penosa o de malestar. “Mi trabajo profesional está muy desvalorizado” y a continuación se anotan los pensamientos automáticos que acompañan esta impresión personal. “Soy incapaz”,  “Nunca debería haber tomado este trabajo ya que no es para mí”, “no soy lo suficientemente bueno para esto”. Y luego escribir estos pensamientos alternativos “si me eligieron para este puesto, es por que me tienen confianza, entonces yo también puedo tenerme confianza”.

De esta manera se va adquiriendo mayor flexibilidad cognitiva y se cuestionan esos pensamientos automáticos, que en definitiva son los que nos producen un malestar interior y así desarrollar nuevas maneras de ver la realidad y mejorar la autoestima.

El hecho de escribir una autobiografía es terapéutico ya que establece una mirada hacia el pasado de la persona pero también una visión a futuro, de aquellas cosas que no se dicen a menudo pero que están guardadas adentro. El expresar dichas experiencias por escrito permite mirar desde afuera esa realidad y liberarnos de emociones negativas.

No todas las personas logran realizar esta introspección, pero aquellas que logran escribiendo sienten un alivio terapéutico al poner palabras a lo no dicho.  La autobiografía es una búsqueda de la verdad, una manera de hacer un balance, de reunir los elementos dispersos de la vida y brindarle un hilo conductor. Es animarse a expresar lo que sentimos.

Artículo de Valeria Patti Gelabert

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