La histerectomía y sus efectos en la sexualidad

 

La histerectomía, según corroboran quienes han sufrido una, es una situación altamente estresante, por lo que puede provocar fuertes e inesperadas reacciones emocionales.

 

Además, y dependiendo del tipo de intervención a la que alguien haya sido sometida, puede conllevar una reducción de estrógenos y progesterona, lo que provoca cambios físicos que acentúan el malestar psicológico.

 

Para las mujeres, el útero puede representar la feminidad, la maternidad o la juventud, y la histerectomía, como indican la mayoría de las pacientes, deja una sensación de vacío, de pérdida. Es un duelo.

 

¿Cómo puede ayudar la psicología en la histerectomía?

 

La paciente está experimentando una situación de cambio y ante todo necesita sentirse escuchada, comprendida, valorada.

 

Igualmente, ha de poder sentirse libre para expresar sus sentimientos y elaborar así el duelo con éxito.

 

Asumirlo le facilitará transitar por las diferentes fases que constituyen el proceso de asunción de una pérdida:

 

  • La fase inicial es la de negación.
  • Fase de enfado.
  • Fase de negociación emocional.
  • Fase de depresión.
  • Fase de aceptación.

Estas fases (que no tienen por qué suceder todas ni justamente en este orden) permiten identificar en qué punto se encuentra la paciente y que con ello admita mejor el cambio.

Es importante tener en cuenta una serie de puntos para la integración del proceso:

  • Informar: La paciente ha de estar extremadamente bien informada para identificarse y comprender cada una de las fases por las que pasará. De esta manera le será más difícil crear expectativas erróneas y las previsiones serán más realistas, con lo que se le facilitará un manejo mejor de la situación.

 

  • Comunicación: Ayudarla a expresar los sentimientos que surgen, que comparta los miedos y las dudas con el equipo médico, con la pareja. Expresarse la ayudará a restablecer la confianza en ella misma.

 

  • Retomar la vida sexual: El sexo es mucho más que la penetración; al hablar con la pareja se logra una mayor complicidad y una confianza que son fundamentales, en esencia, para superar cualquier situación y disfrutar del sexo.

 

El objetivo es ayudar a la paciente a optimizar el modo de relacionarse con el momento presente.

 

  • Estar en el presente: Estar atrapado en una batalla con el dolor, el miedo, la ansiedad… es agotador. De ahí que debamos renunciar a la resistencia y aprender a permanecer con lo que realmente está ocurriendo, incrementando la calidad de la consciencia de la experiencia, a través de tres elementos clave:
  • Tomar consciencia.
  • Sentir el momento presente.
  • No juzgar.
  • Regulación emocional: Es el proceso en el que yo influyo en cómo siento las emociones, cuánto duran, cómo se viven y cómo se expresan, y aprendo que sentir una emoción no significa obedecerla.

 

  • Reconocer las distorsiones cognitivas: Son esquemas equivocados de interpretación de los hechos, que generan múltiples consecuencias nocivas, tales como alteraciones emocionales por culpa de la perjudicial creencia en los pensamientos negativos –cuya sesgada perspectiva puede generar conflictos– o una manera de ver la vida que conduce a una visión simplista y negativa de la misma.
    Son hábitos como la anticipación, la generalización, el pensamiento polarizado, el razonamiento emocional, el filtraje, etc.

 

Son muchos los aspectos que repercuten sobre la sexualidad de las mujeres histerectomizadas y los profesionales de la salud (ginecólogos, psicólogos y fisioterapeutas) debemos aconsejar y orientar a las pacientes desde el inicio, teniendo en cuenta lo que nos indica la Dra. Carmona:

«Si la vida sexual era satisfactoria antes de la cirugía, esta debería continuar igual después de la operación. Si, por el contrario, los síntomas que presentaba la paciente y que motivaron la cirugía interferían con las relaciones sexuales, la calidad de vida sexual con frecuencia mejora después de la cirugía.»

«Jamás se pierde la verdadera esencia de la feminidad.»

 

 

Envía tu opinion