El genograma familiar y las relaciones familiares. Un genograma es un historial familiar en forma de mapa, donde se pueden ver los principales eventos de los miembros de la familia a lo largo de diversas generaciones. Tiene alguna similitud con un árbol genealógico, pero describe las relaciones familiares mediante una serie de símbolos estándar. Se utiliza para, de una sola ojeada, identificar patrones que se repiten, tipos de relación y la secuencia vital de las personas que hay en él.

Elaborar un genograma ayuda a conocernos mejor y también a nuestra familia.

Un genograma es un historial familiar. ¿Qué tipo de información buscamos en el genograma familiar?

  1. Quiénes son las personas que forman el entorno inmediato de la pareja para establecer cuáles son las relaciones que mantienen entre ellos y con la propia pareja.
  2. Históricamente, qué tipo de acontecimientos se han dado en la estructura familiar: número de hijos, enfermedades, edades en las que ha acontecido la muerte…
  3. Observar los patrones que vienen repitiéndose, posiblemente de forma inconsciente, por tradición familiar.
  4. Estudiar las relaciones emocionales existentes en la familia, tanto las pasadas como las presentes. Hay que fijarse en cómo se llevan los familiares, si existen infidelidades, abusos, separaciones, divorcios…

A partir de este gráfico pueden identificarse patrones de comportamiento, tal vez hereditarios y que se evidencian al agruparlos.

También se emplea como una intervención terapéutica para generar cambios en las familias.

Por ejemplo:

  • Implicar a la familia: el genograma proporciona un acceso rápido a contenidos con fuerte carga emocional (nacimientos, muertes, conflictos…) desde un planteamiento aparentemente rutinario (llenar la “ficha” de la familia) que elimina la sensación de amenaza para hablar de estos temas. De esta forma, las familias más reservadas pueden abrirse a discutir estos aspectos familiares en un formato tan estructurado.
  • Cuestionar el sistema: la familia suele llegar a terapia con ideas bastante rígidas acerca de cuál es el problema y quién es el que debe cambiar. La información que se presenta a través del genograma es una forma de empezar a modificar estas creencias al no centrarse tan solo en el síntoma y en su portador.
  • Aclarar pautas familiares: compartir las hipótesis clínicas derivadas del genograma de forma que la familia las pueda aceptar o rechazar es una forma de empezar a aclarar estas pautas (p. ej. repetición intergeneracional de síntomas). Con el nuevo significado que adquiere así el síntoma se pueden trabajar nuevas relaciones dentro de la familia.

Referencia bibliográfica; 

EL GENOGRAMA EN TERAPIA FAMILIAR SISTÉMICA :
Victoria Compañ, Dr. Guillem Feixas, Dra. Damaris Muñoz , Adrián Montesano .
McGoldrick, M. y Gerson, R. (1985) Genogramas en la evaluación familiar.
Barcelona: Gedisa (3ª ed. 2000).

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