El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) es el desorden psicológico que desarrolla una persona tras sufrir un trauma, es decir, al verse expuesta a una experiencia sobrecogedora extrema, bien sea de amenaza de muerte o de daño severo de su integridad física, bien la vivencia de agravios profundos o de muerte violenta e inesperada de un ser querido.

Características e incidencia del estrés postraumático

El TEPT afecta a millones de personas en todo el mundo y es más común entre las mujeres. Puede aparecer en cualquier edad, y a pesar de que hay quien tiene una mayor susceptibilidad genética, en general el trastorno es más grave si el acto detonante ha sido cometido por alguien en concreto (como en el caso de una violación o de un secuestro).

Se estima que entre un 5-10% de la población sufre o ha sufrido de TEPT. Estudios recientes también indican que aproximadamente el 20-40% de los individuos que han vivido un trauma experimentan problemas que perduran más de un año, y entre el 15-20%, más de dos.

Cabe señalar que no todo el mundo que ha sufrido una experiencia traumática desarrolla este trastorno, que se diagnostica solamente si los síntomas perduran más allá de un mes.

El curso de la enfermedad varía; algunas personas se recuperan en seis meses, pero otras tardan mucho más y, en algunos casos, el TEPT puede convertirse en crónico.

En ocasiones, la enfermedad no aparece hasta años después del incidente que la ha causado.


¿Cómo afecta a la salud el TEPT?

El estrés postraumático afecta tanto a la conducta como al estado físico de quien lo padece. Los síntomas más habituales son:

  1. Revivir el evento traumático mediante pensamientos intrusivos, pesadillas y flashbackssensoriales. Sus consecuencias podrían ser:
    1. Un abuso del alcohol o el consumo de drogas para olvidar.
    2. Hacer perder a la persona el sentido de la realidad, al «borrarle» de la memoria el suceso traumático, lo que le crea una enorme inseguridad.
    3. Experimentar dicho suceso una y otra vez y así provocarle un estado de alerta constante.
  2. Evitar situaciones, lugares y actividades asociadas al trauma:
    1. Suele limitar el ocio y el placer del enfermo.
    2. Puede acabar produciendo un efecto negativo en sus relaciones familiares y sociales.
  3. Estado de sobreexcitación e hipervigilancia, que se traduce en:
    1. Insomnio.
    2. Cambios de humor repentinos y falta de concentración.
    3. Ataques de ansiedad, con sudoraciones, palpitaciones, temblores…
    4. También pueden manifestarse síntomas propios de la depresión, como la disminución del apetito o una intensa fatiga.
    5. Un sentimiento de autoaversión, con ideas suicidas incluidas.

¿Cómo superar el estrés postraumático?

Es esencial recibir tratamiento psicológico lo antes posible. Se trata de que la persona pueda aceptar la experiencia devastadora que ha sufrido e integrarla en su vida.

A pesar de que la medicación con antidepresivos puede ayudar, el TEPT requiere sobre todo que el paciente exprese sus sentimientos, por lo que la primera ayuda psicológica de las personas traumatizadas la suelen llevar a cabo los profesionales que acuden a las situaciones de emergencia (policías, bomberos, enfermeros, etc.), y tiene como objetivo fundamental dar sensación de proximidad y acompañamiento a la víctima (o víctimas).

Después de eso ya intervienen los especialistas en psicología de emergencias, que suelen actuar desde las horas posteriores al acontecimiento traumático hasta los dos o tres días siguientes.

Finalmente, se da paso a los profesionales que desarrollamos programas de tratamiento del TEPT, cuya tarea se inicia unas semanas más tarde del hecho en cuestión.

Estos especialistas optamos por diversas terapias psicológicas que faciliten sacar a la luz las emociones de la persona, desde confrontarlo paulatinamente con situaciones que le produzcan una ansiedad excesiva hasta exponerlo de forma directa a sus recuerdos dolorosos.

En este sentido, es necesario que el terapeuta realice un tratamiento individualizado, después de observar y escuchar atentamente al paciente, para que, en última instancia, pueda ser capaz de ofrecerle un marco adecuado que dé sentido a su vivencia y le permita iniciar el proceso de recuperación.

De ahí que una terapia psicológica adecuada pueda reducir, e incluso anular, los síntomas del estrés postraumático.


¿Cómo detectar el TEPT?

El TEPT, por desconocimiento, no es fácil de detectar ni en nosotros mismos ni en las personas de nuestro entorno, se origina en una situación concreta y repercute en nuestra vida cotidiana, a menudo, se vive en silencio, sin diagnosticar ni poner solución.

Te invito a reflexionar si conoces a alguien que:

  • Ha tenido un accidente de tráfico y desde entonces no ha vuelto a conducir
  • Ha padecido un moobing en el trabajo y tiene insomnio o ataques de ansiedad
  • Ha sufrido un abuso sexual en la infancia y en la edad adulta consume alcohol o drogas
  • Ha perdido a su bebé y manifiesta síntomas de depresión y alteración del estado de ánimo
  • Ha padecido un parto traumático y evita volver al embarazo
  • Ha sufrido una mala experiencia sexual y evita tener pareja o relaciones sexuales
  • Ha vivido una relación tóxica y la revive con pensamientos intrusivos y pesadillas

Envía tu opinion