¿Qué es la infidelidad?

La palabra infidelidad derivada del latín infidelis: que no tiene lealtad.
Es la ruptura de una promesa de exclusividad.
La infidelidad se da cuando uno de los dos miembros tiene una relación con un tercero que rompe el pacto afectivo-sexual establecido, el hecho lleva implícita una traición.

“Todo lo que ha funcionado… ya no funciona, todo aquello en lo que se ha creído se derrumba
ruinosamente bajo el empuje destructivo del accidente no previsto” (Ibid, p. 48)

La infidelidad establece un antes y un después.
Ya nunca nada será lo mismo.

¿Que conlleva la infidelidad?

Cuando formamos un vínculo emocional con otra persona abrimos nuestro corazón y confiamos, nos sentimos seguros.

La infidelidad rompe con nuestras certezas, surgiendo la desconfianza, confusión, incertidumbre que van a ser sufridas por los tres protagonistas,
porque la experiencia de la infidelidad es traumática para quien la recibe como para el resto de implicados.

Un nuevo estudio publicado en Journal of Social and Personal Relationships por M. Rosie Shrout de la Universitat de Nevada ha constatado que la infidelidad crea fuertes impactos tanto físicos como emocionales, siendo las mujeres quien experimentan un mayor estrés psicológico.
Y es que la infidelidad es un generador de tormentas emocionales.

¿Efectos de la infidelidad en la salud?

A nivel psicológico, aparece una inestabilidad emocional que afecta distintas áreas;
– Cognitivas;

  •  pensamientos recurrentes
  •  falta de concentración
  • bajo rendimiento
  • trastorno dismórfico
  •  trastornos de conversión o disociativos.

– Conductuales;

  • actitudes agresivas
  • inestabilidad, irritabilidad
  • consumo de alcohol y otras sustancias.

– Emocionales;

  • Estrés; El miedo a la incertidumbre, la culpa, inseguridad, intranquilidad, preocupación o los sentimientos de rabia, no permite la relajación
    manteniendo a la persona en un constante estado de estrés, desencadenando a la larga alteraciones fisiológicas.
  • Depresión; La ruptura de una creencia, de una certeza, del equilibrio, puede derivar a padecer episodios de tristeza, angustia, frustración, dando como resultado una depresión de tipo exógena por ser reactiva o situacional, que necesitaría de un buen diagnóstico y tratamiento.
  • La ansiedad; Cuando nuestro cerebro reconoce que estamos frente a un peligro importante o ante algún tipo de amenaza, puede manifestarse un cuadro de estrés agudo que evolucione en una crisis de ansiedad o ansiedad generalizada, afectando a la capacidad cognoscitiva, en el pensamiento y a la memoria.

– Fisiológicas;  Todas estas tensiones provocan una serie de alteraciones.

  • Presión en el pecho, falta de aire, temblores, palpitaciones, sudoración
  • Trastornos en el sueño como el insomnio, bruxismo
  • Trastornos endocrinos, pérdida de peso, falta de apetito, ardor de estómago, molestias gástricas, síndrome de colon irritable.
  • Tensión, rigidez y dolores muscular.
  • Perdida de energía, hiper o hipo actividad física.
  • Cefaleas
  • Dermatitis
  • Enfermedades psicosomáticas
  • Hipotiroidismo.

Podemos mejorar nuestra salud si somos conscientes de cómo afecta a nuestras emociones.

Amarse, amar y ser amado/a.

Una infidelidad no es fácil de superar y conlleva un proceso que dotado de un buen procedimiento nos puede reforzar como personas.
Han de revalorizarse los valores, trabajar la autoestima que probablemente quedará dañada, aprender a evitar o parar los pensamientos repetitivos.

Entender que los pasos son Amarse, amar y ser amado/a.

Antes de amar, debemos amarnos, apreciarnos, conocernos, explorar hasta dónde somos capaces de llegar y después, sólo después, entregarnos al amor.
Empecemos por conocernos reflexionando, haciéndonos preguntas, evaluándonos y corrigiendo aquello que no funciona y después, lancémonos a amar confiadamente.

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