El deseo de tener hijos y el procesos de reproducción asistida

Cuando una pareja decide tener hijos afronta una de las decisiones más importantes de su vida.

Se enfrentará a un profundo cambio de hábitos y costumbres, pero también a un proyecto de vida. Pero también puede encontrarse con problemas de fertilidad que impidan hacer realidad este deseo. En ocasiones, el deseo de tener hijos empuja a la pareja hacia procesos de reproducción asistida.

Engendrar un hijo puede causar sufrimiento y tensiones

La frustración generada cuando la pareja no puede engendrar un hijo puede causar sufrimiento y tensiones tanto en la vida de pareja como en la de cada uno de sus miembros, pero la opción de una reproducción asistida tampoco se libra de incertidumbres y tensiones emocionales.

En uno u otro caso, es recomendable la ayuda de un especialista en psicología, que ayudará a afrontar las situaciones de estrés que puedan ir apareciendo.

Porque, en efecto, los tratamientos de la esterilidad y reproducción asistida se asocian a menudo con problemas emocionales y de estrés.
Por ejemplo, repetidos intentos fallidos de implantación de un embrión viable, que son frecuentes en algunos tratamientos de reproducción asistida, pueden provocar una afectación anímica.

Los niveles de estrés tienen influencia en los resultados

Además, los niveles de estrés tienen influencia en los resultados de los tratamientos de fertilidad e influyen en las decisiones que la pareja ha de tomar durante el tratamiento. En consecuencia, la reducción de los niveles de estrés con ayuda psicológica se asocia a un aumento de resultados positivos en tratamientos de fertilidad o reproducción asistida.

El estrés es la causa última de la mayoría de casos de ansiedad o depresión, que son frecuentes en parejas con problemas de fertilidad. En estas parejas, la mitad de las mujeres y uno de cada tres hombres sufren problemas de ansiedad y una de cada cuatro mujeres, problemas de depresión.

Si existen antecedentes personales o familiares de depresión, la probabilidad de enfrentarse con problemas de fertilidad crece.

¿Cómo saber si una persona sufre problemas de estrés?

Mediante una evaluación psicológica, que realizará un especialista.
Por regla general, aparece una situación de angustia psicológica (estrés) cuando uno o ambos miembros de la pareja identifican los problemas de fertilidad con cierto rechazo social, problemas de salud o problemas de relación de pareja.

Algunos pueden tener una cierta base real, pero otros pueden ser percepciones que carezcan de fundamento.

¿Cómo funcionan los tratamientos hormonales?

Cuando la pareja se somete a un tratamiento de fertilidad o fecundación asistida, es normal que el nivel de estrés aumente a medida que se alargue o intensifique el tratamiento. En algunos casos, los tratamientos hormonales pueden favorecer síntomas depresivos y el fracaso de varios intentos puede provocar más frustración y, en consecuencia, incrementar el nivel de estrés. Se sabe, por ejemplo, que dos de cada tres mujeres y la mitad de los hombres muestran síntomas de depresión después del fracaso de una implantación in vitro, síntomas persistentes en uno de cada tres casos.

La importancia de la psicología

Como los psicólogos emplean diversas técnicas para afrontar los problemas de estrés. La elección de una u otra dependerá de las características de cada caso. Quienes aplican la terapia cognitivo-conductual emplearán técnicas de relajación y potenciarán algunas habilidades innatas que ayudarán a los pacientes a superar las situaciones estresantes. En estos casos, se recomienda que la pareja comparta las sesiones de terapia.

No sabemos por qué exactamente el estrés afecta a la fertilidad, puesto que la química hormonal es muy compleja y es sabido que el cerebro es quien activa o desactiva los mensajes hormonales. Una variación en la proporción de tal o cual hormona provocada por un estado de estrés puede afectar al conjunto. En cualquier caso, solo debe acudirse a la medicación bajo la tutela de un médico psiquiatra y cuando el caso verdaderamente lo requiera, por su gravedad.

Por eso hay que tener cuidado si la mujer sometida a un tratamiento de fertilidad o reproducción asistida tiene antecedentes de ansiedad o depresión o están bajo tratamiento. Bajo supervisión de un médico psiquiatra, se evaluará el riesgo y el beneficio de la medicación.

Leave a Reply