Vulvodinia: más que un dolor vaginal

El Centro de Obstetricia y Ginecología de Estados Unidos define la vulvodinia como «un dolor en la vagina que dura tres meses o más, y que no es el resultado de ninguna infección, de ningún trastorno de la piel ni de cualquier otro problema médico».

El dolor, el ardor y la irritación pueden llegar a ser tan intensos que una mujer considere insoportable mantener relaciones sexuales y aun cosas tan cotidianas como sentarse.

Como explica Lisa Goldstein, directora ejecutiva de la Asociación Nacional de Vulvodinia, este trastorno apareció por primera vez en textos médicos de 1880. Entonces se hablaba de «supersensibilidad de la vulva» y «una fuente fructífera de dispareunia» (relaciones sexuales dolorosas).

Dicha afección no debe confundirse con el vaginismo, que es el miedo a la penetración, cuya reacción inmediata es la contracción de los músculos vaginales.

 

¿Qué síntomas presenta?

Aunque los síntomas de la vulvodinia pueden variar de una paciente a otra, existen ciertos signos comunes que se presentan en todas las afectadas.

Tales signos se concretan en una sensación de dolor o de ardor muy aguda en la zona de la vulva, que a veces se extiende hacia la uretra, el clítoris o la zona anal.

Las molestias pueden devenir tan severas que la persona experimente una sensación de abrasión intensa, hasta el extremo de aparecer pequeñas lesiones en la zona de incidencia. El resto de sintomatología puede incluir:

  • Sequedad vaginal grave acompañada de picores.
  • Sensación de aguijoneo en la zona afectada.
  • Dolor parecido al provocado por una sacudida o una descarga eléctrica, dolor anal o rectal.
  • Molestias al realizar ciertas actividades, como sentarse o montar en bicicleta.

La forma y la gravedad con la que se presentan estos síntomas pueden repercutir negativamente en la calidad de vida de la persona, además, por supuesto, de resultar incapacitantes para mantener cualquier tipo de relación íntima o sexual.

La Vulvodinia afecta al cuerpo y a la mente

Puesto que interfiere con la vida diaria de la paciente, la vulvodinia puede desembocar en un marcado sentimiento de frustración, que en el peor de los casos derive en un trastorno depresivo severo.

Muchas mujeres sufren efectos secundarios de decaimiento, fatiga crónica, insomnio, aislamiento, sentimientos de culpa o miedo…, mientras que otras han tenido que faltar reiteradamente al trabajo, llegando incluso a perderlo, porque el intenso dolor les impide realizar sus tareas con normalidad. Es, pues, una dolencia no solo físicamente dolorosa, sino que suele tener un costo emocional y mental para quienes la padecen y sus allegados.

De origen incierto

Aparte del molesto dolor vulvar, que persiste con independencia de que haya actividad en el miembro genital, una de las peores consecuencias de esta enfermedad es la incertidumbre; y es que se desconoce cuál es su origen, qué la provoca.

Se barajan diferentes factores desencadenantes que actúan a la vez, pero, al no estar determinada por una causa concreta, no existe un tratamiento único.

Dicha incertidumbre conlleva, a la práctica, sufrir un trastorno que va más allá de la parte sexual, lo que altera el equilibrio físico y psicológico de la paciente por completo.

Tratamiento multidisciplinar de la Vulvodinia

Una teoría reciente afirma que los síntomas de la vulvodinia pueden provenir, no de la parte afectada del cuerpo, sino del cerebro.
Esta teoría conectaría con lo que  ocurre con otros trastornos de dolor crónico.
Es decir, el problema quizás no radique en el área pélvica sino en cómo el cerebro procesa las señales que le llegan de ahí.

Como es un trastorno multicausal, el tratamiento debe ser multidisciplinar: ginecológico, psiquiátrico y psicológico.

En esta línea, y por sus niveles de eficacia, el tratamiento psicológico recomendado es el de la orientación cognitivo-conductual.
Esta técnica se basa en el modelo psicológico del dolor crónico y en la modificación de las conductas de dolor.

Asimismo, atiende a la resolución de posibles efectos secundarios como la disfunción sexual femenina o los problemas de pareja.

 

Envía tu opinion